De las doce uvas españolas a las lentejas italianas. Son muchas las tradiciones gastronómicas alrededor del mundo para Nochevieja. Entre amigos o con familia, muchos intentan llamar a la suerte a través de la comida.

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Varía del lugar pero el objetivo es el mismo: celebrar la Nochevieja con buena comida. Una manera, además, de llamar a la suerte para el año que empieza. Desde las uvas en España a las lentejas en Italia, son muchas las tradiciones gastronómicas que se siguen año a año alrededor del mundo.

En EEUU, el plato estrella es el Hoppin’ John. Se trata de una receta a base de arroz con guisantes o cerdo. Simboliza la abundancia económica y se dice que trae buena suerte.

Si se viaja a México, entonces se disfrutará de tamales para la última cena del año. Los tamales son un manjar de maíz relleno de carne, queso y otros condimentos.

En los Países Bajos, la tradición gastronómica para Nochevieja son los oliebollen. Parecidas a las rosquillas, estas bolas se fríen en aceite y se aderezan con uvas pasas y azúcar en polvo.

Austria y Alemania comparten tradición. En ambos países se come el llamado Marzipanchewein, también conocido como Glücksschwein. Y no es otra cosa que cerditos de mazapán.

Los Fideos de soba son, en Japón, el plato tradicional para esta Nochevieja. Los largos tallarines simbolizan en el país nipón la longevidad y la prosperidad.

Casi tan conocidas como las uvas en España, el plato de lentejas en Italia. Los italianos despiden el año comiendo el famoso ‘Cotechino con lenticchie’. Se cocina con salchichas y lentejas y se dice que trae buena suerte porque la legumbre representa dinero y fortuna.

Las uvas españolas

En España, la tradición establece que hay que comerse una uva por cada Campanada. Muchos aprovechan también para pedir un deseo con cada una de ellas.

Aunque se desconoce el origen de la tradición, dos son las teorías más repetidas. La primera se remonta a 1882. En aquella época, la clase burguesa solía beber champagne y comer uvas durante la cena de Nochevieja. Un grupo de madrileños decidieron ironizar esta tradición acudiendo a la Puerta del Sol para comer uvas.

Otra teoría asegura que en 1909 hubo tan buena cosecha de uvas que los productores quisieron darle más salida. Y comenzaron a venderla como las “uvas de la suerte”.

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