La Super Bowl es mucho más que un partido de fútbol americano y así lo demostró la edición de este 2018 con la actuación de Justin Timberlake. El cantante se coronó en el intermedio, aunque no dejó de lado la polémica.

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Un holograma de Prince que no quería la familia. Una referencia a la canción con la que fue protagonista junto a Janet Jackson hace 14 años. Mucho baile y hasta selfies. Justin Timberlake no decepcionó en el mini concierto del intermedio de la Super Bowl 2018. 

Por tercera vez en su carrera, -ya lo hizo en 2001 y 2004-, Justin Timberlake amenizaba el descanso de la gran final de fútbol americano. Si en la primera ocasión lo hacía con NSYNC y la segunda con Janet Jackson, esta vez lo hizo en solitario. El cantante decidió no invitar a nadie a subir con él al escenario, aunque no actuó solo.

Y es que Timberlake mostró en un momento dado un holograma de Prince, al que rindió así homenaje. Qué mejor sitio que la tierra natal del intérprete de ‘Purple rain’ para rememorar uno de los éxitos del genio de Minneapolis. Timberlake se ponía al piano para interpretar junto al fallecido artista la canción ‘I Would Die 4 U’.

Sin embargo, el homenaje no gustó a todo el mundo. La familia de Prince y su prometida negaron durante toda la semana que hubieran autorizado la aparición en holograma del cantante. Incluso su novia aseguró que el propio artista había dicho en vida que no quería jamás que tras su muerte alguien pudiera hacer lo que hizo Timberlake. El cantante desoyó las peticiones y la negativa del círculo cercano de Prince e hizo el homenaje que él quiso.

Y no defraudó al público. Los más de 66.000 espectadores que estaban en las gradas se mostraron totalmente entregados a un Justin Timberlake que tiñó de púrpura incluso las inmediaciones del estadio.

Pero antes de eso, Timberlake arrancaba su actuación en una discoteca creada debajo del estadio. Bailes entre los que abarrotaban ese espacio y aparición estelar en una pasarela que le llevaba directamente al centro del césped a ritmo de ‘Rock your body’. La misma canción con la que escandalizaba hace 14 años quitándole parte del vestuario a Janet Jackson.

‘Señorita’, ‘Sexy Bakc’, Let me talk to you/My love’, ‘Cry me a river’, ‘Can’t stop the feelings’ o ‘Mirrors’ fueron algunas de las canciones que interpretó en los casi 14 minutos de actuación completa en un Minneapolis cuyo termómetro marcaba 27 grados bajo cero.

Justin Timberlake terminaba su concierto subiendo a grada y haciéndose selfies con los asistentes. Uno de ellos, un joven adolescente, se convertía en protagonista y meme en Twitter al estar más pendiente de su móvil que de la actuación del cantante.

Eagles vs Patriots

Fuera del escenario, lo importante fue el resultado. Los Philadelphia Eagles daban la sorpresa y levantaban el primer título de la NFL en la historia del equipo. Los Eagles ganaban a los Patriots por 41-33 en un festival inolvidable. Las crónicas deportivas en EEUU hablan ya del mayor espectáculo ofensivo jamás visto en una final de Super Bowl.

Y no es para menos, ya que se batió el récord de yardas, lográndose un total de 1.151 entre los dos equipos. Tom Brady llevó su juego a otro nivel, superando las 500 yardas, pero el trofeo se lo llevó otro: Foles. Estaba destinado a ser víctima pero terminó convertido en verdugo de unos Patriots que no pudieron reeditar la victoria del año pasado.

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