En la actualidad, son 58 los países que todavía aplican la pena de muerte como castigo. Algo “inadmisible” para el Papa Francisco, que ha decidido modificar el catecismo y considerar que esta sentencia atenta contra la dignidad de la persona.

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La modificación del Catecismo católico que ha hecho el Papa Francisco ha sorprendido a muchos. Y es que afirma que, en todo caso y circunstancia, la pena de muerte es “inadmisible”. Asegura que atenta “contra la inviolabilidad y la dignidad de la persona” y ha pedido su abolición en todo el mundo. A día de hoy, todavía son 58 los países que tienen la pena capital como castigo para algunos delitos.

El Papa realiza así un cambio en el Catecismo que, hasta ahora, no excluía la pena de muerte. De hecho, lo consideraba como castigo si era “la única solución para colocar al agresor en posición de no poder causar perjuicios y así mantener el bien común”. Ahora, dejan claro que no hay excepción que valga. No hay ninguna autoridad ni persona que pueda, bajo ningún motivo, quitarle la vida a un ser humano.

La decisión de considerar “inadmisible” la pena de muerte es todo un toque de atención a los movimientos provida. Muchos de ellos, más preocupados por luchar contra el aborto y la reproducción asistida. De hecho, la comunidad católica apoya la pena capital en muchos de los 58 países en los que todavía se aplica.

“Si de hecho la situación política y social del pasado hacía de la pena de la muerte un instrumento aceptable para la tutela del bien común, hoy está cada vez más viva la conciencia de que la dignidad de la persona no se pierde ni siquiera luego de haber cometido crímenes muy graves”, ha dicho el cardenal español Luis Ladaria Ferrer. 

58 países con pena de muerte

Entre los casi 200 países del mundo, todavía 58 consideran la pena de muerte como castigo para ciertos delitos.

Europa es el único continente en el que la pena capital no existe, salvo en Bielorrusia. Eso sí, el país no suele llevar a cabo esta sentencia.

Por el contrario, en Oriente Próximo es una práctica muy común. La mayoría de ejecuciones se llevan a cabo “en respuesta a amenazas supuestas o reales para la seguridad del Estado y la seguridad pública”. Un cajón de sastre en el que muchos se apoyan para quitar la vida a los presos.

En Asia es una práctica habitual en países como China, Taiwán, Corea del Norte e incluso en Japón.

En África, se aplica en países como Gambia, Guinea, Nigeria, Botsuana, Zimbabue, Libia  Egipto. También estados como Jordania, Siria, Irak, Irán, India o Pakistán tienen la pena de muerte reconocida como castigo.

De los grandes países desarrollados, sólo Estados Unidos continúa con esta práctica. Un tema controvertido en el país que, a pesar de ello, parece que no se eliminará próximamente.

Sólo Cuba, Guatemala, Belice y Guyana tienen aún pena de muerte en su código penal en Latinoamérica.

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