Nadie esperaba que Ubolratana Rajakanya Srivadhana Barnavadi, más conocida como la princesa Ubolratana Mahidol, fuera a dar el salto a la política aunque llevará décadas sin formar parte de la familia real tailandesa. La reacción de su hermano, el rey, cortó de raíz sus pretensiones.

Publicidad

Corría el año 1972 cuando la hija mayor del popular rey Bhumibol Adulyadej, fallecido en 2016, tuvo que renunciar a todos sus títulos reales para poder casarse con un estadounidense, Peter Ladd Jensen. Le había conocido en el Instituto de Tecnología de Massachusetts, donde la joven princesa estaba estudiando matemáticas y fruto de aquel matrimonio “mal visto” nacieron tres hijos, dos niñas y un niño. Este último, Khun Bhumi Jensen, fue diagnosticado de autismo y la ex princesa, lejos de ocultarlo como se empeñó en hacer el resto de su real familia, se empleó a fondo para dar a conocer las necesidades especiales de su hijo. La ex princesa siempre estuvo muy ligada a él, hasta que el joven falleció en el tsunami que azotó el sudeste asiático en 2004 cuando la familia estaba de vacaciones. A pesar de la tragedia, Ubolranata se rehízo y creó en su memoria la Fundación Khun Poom de ayuda a niños con autismo y problemas de aprendizaje. Tres años antes de perder a su hijo, Ubolratana Mahidol se había divorciado de Jensen y regresado a Tailandia, donde volvía a participar en actos de la realeza.

El rey de Tailandia
El rey de Tailandia

Sin embargo, la princesa no había dejado atrás su emprendedora y polifacética forma de ser. Prueba de ello fueron sus incursiones en el mundo de la música y el cine. Interpretó papeles menores en varias películas y probó suerte como cantante de pop. Estaba dispuesta a no dejar de soñar. Sin embargo, el último proyecto en el que se había embarcado hizo aguas antes de empezar. A sus 67 años, la princesa había decidido participar en las elecciones del próximo 24 de marzo, las primeras que su país celebrará desde que los militares, liderados por Chan-o-cha, derrocaron al gobierno y se hicieran con el poder en 2014. Iba a presentarse por el partido Thai Raksa Chart, leal al ex primer ministro Thaksin Shinawatra, en contra los deseos del rey Vajiralongkorn. El comunicado de la casa real afirmaba que “La participación de un miembro de alto rango de la familia real en la política, en cualquier forma, es un acto que entra en conflicto con las tradiciones, costumbres y cultura del país y, por lo tanto, se considera extremadamente inapropiado”.

Esta vez,  Ubolratana Mahidol no iba a salirse con la suya y supo dar marcha atrás de inmediato. A través de su cuenta de Instagram – la princesa es muy activa en las redes sociales – aceptaba la decisión de su hermano y mandaba una despedida a sus colaboradores: “Me gustaría agradecer a todos mis compañeros tailandeses el amor y la amabilidad que han mostrado hacia mí. Me gustaría agradecerles todo el apoyo moral que me han brindado. También quiero decir que quiero ver a Tailandia avanzar, ser admirable y aceptable para otros países, ver que todos los tailandeses tienen derechos, oportunidades, bienestar y felicidad. Les deseo a todos buena suerte y felicidad #iloveyou”.

Poco después, la Comisión Electoral (CE) tailandesa anunciaba su decisión de solicitar la disolución del partido por el que Ubolranata había intentado presentarse como candidata a primera ministra. Ahora, será el Tribunal Constitucional el que decida sobre el futuro político de este partido afín al ex primer ministro Thaksin Shinawatra, depuesto en un golpe de Estado. De hacerse efectiva, la disolución del partido implicaría el destierro de la política durante diez años para los miembros de la ejecutiva e impediría a los candidatos al Parlamento concurrir a las elecciones del día 24 aunque se afiliaran a otro partido. Según la ley tailandesa, los candidatos deben haber sido miembros del partido por el cual se presentan al menos 90 días antes de los comicios y ya no queda tiempo para reaccionar. Un mazazo sin precedentes para este partido, ya que las formaciones políticas vinculadas a Thaksin Shinawatra han ganado todas las elecciones celebradas en el país asiático desde 2001, gracias a sus políticas sociales que convencen sobre todo entre la población rural a pesar de la oposición del Ejército y las élites de la capital.

La princesa siempre ha mantenido una estrecha relación con la familia Shinawatra. Con Thaksin, que fue primer ministro entre 2001 y 2006, cuando fue derrocado por los militares que lo acusaron de corrupción y tuvo que exiliarse en Gran Bretaña, y con su hermana Yingluck, primera ministra entre 2011 y 2014, cuando el Tribunal Constitucional de Tailandia la destituyó, acusándola de “abuso de poder”, y tuvo que seguir a su hermano en el camino del exilio. Ahora, analistas políticos de la zona creen que la disolución del partido por el que se presentaba la hermana del rey eclipsará en parte el interés por las elecciones del próximo 24 de marzo, las primeras que se celebran en Tailandia desde 2014.

Sin embargo, a causa de la ley electoral  diseñada por los militares para perjudicar a los partidos de gran tamaño, el clan Shinawatra se había visto obligado a presentarse con tres bloques diferentes: el Puea Thai que llevó a Yingluck al poder, el Thai Raksa Chart, sobre el que planea la disolución, y el nuevo Puea Chart. Y lo cierto es que, a pesar de vivir en el extranjero, ambos hermanos son todavía una fuerza política a tener en cuenta, aunque ya no puedan contar con su fichaje estrella para estas elecciones tan esperadas. De hecho, el día en que se abrieron las inscripciones de candidatos, más de 6.000 se presentaron. En todo caso, los tailandeses votarán según las normas de la Constitución aprobada en 2016, un traje a medida de los militares, que no quieren arriesgarse a perder su influencia y a que los Shinawatra puedan ganar otros comicios.

Publicidad

Comentarios