En el ámbito de la música clásica el director James Levine fue a principios de diciembre el nombre más famoso en ser apartado de su cargo tras las denuncias de acoso sexual contra él por hechos que presuntamente habrían tenido lugar en la década de los 80.

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“Mientras esperamos los resultados de la investigación, basados en estos nuevos informes de noticias, el Met ha tomado la decisión de actuar ahora”, se apresuraba a declarar a los medios Peter Gelb, director general del Metropolitan, coliseo operístico de Nueva York y meca internacional de los aficionados al género, en cuanto llegaron las denuncias. A James Levine (Cincinnati 23 de junio de 1943), ligado durante cuatro décadas a la prestigiosa institución neoyorquina, las acusaciones recogidas en un artículo publicado en ‘The New York Times’ le “sorprendieron” cuando acababa de bajarse del podio después de dirigir el ‘Réquiem’ de Giuseppe Verdi en la sesión matutina del sábado 2 de diciembre. Un día más tarde era suspendido y todos sus compromisos programados con la compañía, cancelados.

Varias acusaciones de abusos sexuales a adolescentes habían llegado a los medios. “Esto es una tragedia”, añadía Peter Gelb, “para todo aquel cuya vida ha sido afectada”. Las informaciones publicadas harían referencia a tres hombres que, presuntamente, sufrieron los abusos sexuales por parte de Levine cuando todavía eran menores y se remontan hasta 1968, es decir, cuando el director, a su vez, tenía 25 años. Ahora, a los 74 años, el famoso músico se ha convertido en la última gran personalidad que cae ante la marea de acusaciones de abuso y acoso sexual que ha barrido EE.UU. y su gran industria del espectáculo. Porque este caso repite el patrón de otros escándalos, como el de Harvey Weinstein, productor de Hollywood acusado de abusos a jóvenes actrices, es decir, todos parecían saberlo aunque nadie dijera nada.

El director James Levine
El director James Levine

Igual que en la ópera. O al menos, así lo cuentan ahora algunos. “Estas historias han circulado durante los últimos cuarenta años”, asegura por ejemplo Greg Sandow, ex crítico musical de ‘The Village Voice’. “Todo el mundo hablaba de ello”, añade, y las redes sociales se han apuntado de inmediato a darle la razón llenándose de testimonios que aseguraban que la conducta de Levine era un secreto a voces. Rumores que, por supuesto, también habrían llegado a los dirigentes del Met, aunque como en tantas otras organizaciones, empresas o partidos políticos, la estrategia fuera la del silencio. La primera víctima es Chris Brown, un contrabajista que fue miembro de la St. Paul Chamber Orchestra durante más de tres décadas. En el verano de 1968 tenía 17 años y era estudiante de la Meadow Brook School of Music, en Michigan, donde Levine ya era una estrella emergente entre el profesorado, con solo 25 años. Según el relato de Brown, Levine le invitó varias veces al cuarto de su residencia para hablar sobre música e interpretación. Lo que ocurrió, según narra ahora, fue bien distinto.

Algo similar habría sucedido en el caso de James Lestock, violonchelista, también de 17 años. Y a Ashok Pai, que conoció a Levine de niño en el festival de Ravinia y que se convirtió en una especie de protegido en 1985, cuando tenía 15 años. Ese verano, en una ocasión que el director le llevó a casa en coche, le acarició la mano “de una forma muy sensual”, ha explicado ahora al ‘Daily News’, narrando una espantosa “relación” en la que Levine “básicamente abusó sexualmente de mí cientos de veces”. La denuncia de Pai, en todo caso, fue anterior a las otras: acudió en octubre del año pasado a la policía de Lake Forest, en Illinois, y como resultado un detective de ese departamento contactó con el Metropolitan, en busca de información sobre el caso. Ya no se trataba solo de rumores, así que Gelb informó al consejo de administración del Met, que decidió no hacer nada. No era la primera vez que tomaba esa decisión. En 1979, el entonces director general, Tony Bliss, escribió a la cúpula de la institución una carta en la que hablaba de acusaciones anónimas sobre Levine a las que calificó de “rumores injuriosos”. Sin embargo, ahora las cosas han cambiado. Ante la presión social contra los abusos sexuales, la actitud del Met ha sido muy diferente.

Por otra parte, solo durante el mes de noviembre de este año, 653 cantantes líricas suecas de ópera apelaron contra el sexismo y el acoso sexual en sus entornos profesionales de parte de cantantes, directores de orquestas y de instituciones. La mezzo-soprano Tove Dahlberg, por ejemplo, asegura que en el mundo de los conservatorios y la ópera los actos de acoso por parte de hombres no se persiguen. La cantante explica que estos comportamientos son tan frecuentes que se han interiorizado en este entorno donde el empleo precario hace que las mujeres sean muy vulnerables. En Noruega, 706 músicos y 295 cantantes mujeres han lanzado asimismo un llamamiento contra el acoso, el abuso sexual y la violación en la industria musical, que sigue siendo un dominio muy relacionado con el género. Para algunas artistas, las mujeres están insuficientemente representadas en este sector, sobre todo en lo que se refiere a puestos directivos. En la dirección de las orquestas hay solo 21 mujeres contra 586 hombres, lo cual equivale a un 4% de mujeres.

Por último, un estudio difundido en el Reino Unido revela que hay un “alto nivel” de acoso sexual en el sector de la música clásica, en especial entre los empleados autónomos. La encuesta, realizada por la Sociedad incorporada de músicos (ISM) y difundida en el canal de música clásica Radio 3 de la BBC, obtuvo 250 respuestas, de las cuales un 60 % denunciaron discriminación de algún tipo, siendo la principal el acoso sexual. La directora de ISM, Deborah Annetts, declaró al programa Music Matters que, según los datos obtenidos, “la mayoría de los casos se da en orquestas y conjuntos musicales, pero también se detecta un alto nivel de actividad en escuelas y conservatorios”. Y otro estudio divulgado, también hace pocos días, por la revista para profesionales del arte ‘Arts Professional’ revela que, de 800 personas del sector encuestadas, 500 afirman haber sido víctimas de acoso sexual. “Se trata de un problema realmente muy extendido y bien arraigado en este sector, y desafortunadamente las organizaciones del ramo no lo están afrontando de la forma adecuada”, asegura la directora de la citada publicación, Frances Richens.

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